
con los sentidos aún desubicados,
con la pereza de desliarse de una fina sabana,
que roza, cubre
y acaricia la piel adormilada.
De reojo ver las primeras luces,
que se asoman, tímidamente por la ventana;
juego de sombras que estimula la imaginación.
Y me hundo en mi almohada,
que es la guardiana de mis sueños,
la que comparte mis secretos.
Me susurra al oído,
que el calor de un nuevo día me reclama.
Mas no quiero despertar.
Mi cabello se acomoda en su regazo,
mis caderas se enredan en mi cama.
Como en una guerra de besos,
me abandono a la lucha,
el sueño me va venciendo,
un conocido aroma invade el espacio,
olor a café recién hecho altera mis ganas,
sorbos de energía que me pone en marchar,
combustible necesario para esta maquinaria.
Una ducha que espabila más por dentro que por fuera;
gotas de agua cálida que se escurren por la espalda;
sensación de templada pureza que acomoda a la piel.
Romper este dulce momento,
despojar mi pereza agarrándome a la vida
como me agarro a mi sueños
al despertar en un nuevo día...
Elwimg
















