La Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz y la generosidad y tener merced es comprender el verdadero significado de Navidad
Me olvidé olvidar, besos de colores inventados con sabor a rosas, de desdibujar susurros de amor encontrados en una caracola.
Me olvidé olvidar, la llave de los sueños en el cajón de tu memoria, de Caminar por el borde de mi Alma imaginando ser la musa de tu boca.
Me olvidé olvidar, los suspiros que he tejido en los versos que te escribo, de buscar el mapa de tu piel, en el mar celeste de las palabras que se acomodan.
Me olvidé olvidar, los secretos desnudos en la brisa de los amaneceres, de contagiar a la locura una sonrisa no gastada.
Me olvidé olvidar, la brújula que me lleva a un cielo bordado de aromas, de guardar en la maleta de las ilusiones el color de las auroras.
Me olvidé olvidar, la dulce melodía de unos violines en noches de terciopelo, de nostalgias inventadas en los precipicios de unos labios de caramelo.
Me olvide olvidar que llegó Marzo. Me olvidé olvidar ser Amapola...
Me gustaría dar forma a los sentimientos que a veces nos son difíciles de expresar y que con la escritura, al igual que con una bella pieza musical, surgen fácilmente...
Gracias a todos los que os implicáis en leerme perdiendo un poco de vuestro tiempo, pues no hay nada mas hermoso el pensar que, en algún remoto momento de la lectura, pudisteis sonreír, llorar, emocionaros o alimentar los sentires...